Hay dos tipos de parejas, por lo menos desde mi experiencia, y creo que se pueden dibujar con dos simples líneas.
La primera es la de las paralelas, una línea al lado de la otra derecho. Las líneas nunca se juntan, nunca se encuentran, las personas van cada una hacia su propia meta de forma individual y cada tanto ocurre que se miran, se dan un beso, y siguen. Estas personas no organizan su vida para el otro, no intentan construir juntos, sino que cada uno hace lo suyo y está feliz de que el otro también esta ocupado, y se ven una o dos veces por semana donde se liberan de las necesidades afectivas y fisiológicas. Esta manera no me parece mal, me parece sana y excelente. No hay reproches, ninguno puede decirle al otro que dejó nada por estar con él y en el momento que los caminos se separan, no hay nada compartido que se derrumbe, nada más esa unión invisible que ya no está y de la cual se puede prescindir fácilmente. Estas personas no iban juntas hacia ningún lado, sino que por casualidad sus caminos se encontraron en la misma dirección y lo compartieron sin esfuerzo por un tiempo determinado. Se vieron lo justo y suficiente, no se enojaron cuando uno no podía ir con el otro a la cena de fin de año porque tenía que ir al cumpleaños de un amigo, no sintieron pena de no pasar las fiestas juntos, no les incomodaba no conocer a los amigos de su pareja o no compartir nada que no fuera ellos dos. Tenían una relación de dos personas que no se involucraban demasiado, aunque cuando ella estuvo mal porque falleció su abuelo, él la acompañó al cementerio, aunque cuando él se recibió, ella fue a la entrega de diplomas. Estas personas fueron felices, se amaron, y un día no se amaron más, y se separaron.
La segunda es la de las curvas, una línea junto a la otra que describen unos zig-zags ondulados, como las cadenas de ADN (todos vimos Jurasic Park, no?), dos líneas que mientras oscilan y buscan se encuentran. Son flexibles, no van por un camino determinado a una meta fija, las metas son pequeñas, cortas, son eso que está en la otra esquina, y van dando pequeños pasos hacia ellas, y en una de las curvas, se encontraron. Estas personas se vieron y supieron que se iban a amar, son personas que sienten, no pueden evitar enamorarse porque saben que se tienen que enamorar. Y lo que ocurre con sus vidas cuando el otro aparece, es que CAMBIA. Cambian las metas, cambian los horarios, los deseos, cambia la forma de hacer el amor, la forma de cocinar, de dormir, la cuenta del teléfono, cambia la relación con los amigos, con los hijos, cambia la forma de administrar el tiempo, cambia la música que les gusta porque agregan cosas nuevas, cambia la manera de estar triste, la forma de hacer ciertas cosas, la dieta, el sueño, las actividades de los domingos. Cuando uno se cae, el otro lo arenga para que se levante, no se queda mirando esperando que lo haga; cuando el otro esta perdido, uno lo ayuda para que encuentre; cuando uno necesita un abrazo no puede pensar en otra persona para que se lo dé, y el otro no puede considerar que otra persona lo haga. No está cada uno construyendo lo suyo, también están construyendo algo juntos, que se hace solo, sin querer, va saliendo.
Las dos son buenas siempre y cuando las dos partes estén sintiendo lo mismo.
Ahora, cuando uno está caminando derechito hacia sí mismo y el otro oscilando alrededor… Uno bien sobre sus pies mirando para delante y el otro tropezándose como un borracho sin que el otro lo ataje antes de que se la de contra el piso porque estaba mirando para otro lado… Gente, qué ganas de llorar…
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