TERCERA ETAPA: AUTOCONVENCIMIEMTO Y RESIGNACIÓN
Esta parte es sumamente divertida, porque el quilombo que se te arma en la cabeza no tiene nombre. Divertida en el sentido… irónico, porque la posta, es que no da risa, pero… a la distancia… con el tiempo… o viéndolo de afuera, puede suceder que te haga reír.
Puede suceder que se entre en un estado de autosuficiencia, en el que una se siente capaz de todo, siente que esta apta para hacer malabares con cincuenta pelotas, dormir menos de cinco horas por día, conservar tres trabajos, atender al chico, hacer la comida, comer, bañarse, lavarse los dientes, darle de comer al nene (peripecia que lleva mínimo, una hora), viajar en colectivo, limpiar la casa! Y estar fresca para el otro día. Digamos que puede mantenerse durante una semana, como mucho. Y ya una semana es demasiado. Pero es un período en el que, o por necesidad o por desesperación, una se dice a sí misma que esta bien, que no importa, que ella sola puede, que va a poder, que TIENE que poder, porque ahora la responsabilidad, y tiene que ser fuerte porque el nene es chiquito e indefenso; y TIENE que estar bien, por él, no puede quejarse ni poner malas caras, no, tiene que estar bien, y no así, de forma meramente superficial, no, tiene que estar bien en serio. Entonces se obliga a sentir una satisfacción, una fuerza, una alegría tan grandes que tapan todo lo que puede llegar a sentir desde los lugares oscuros. Van a ver la madre soltera, llena de energía, radiante, fue a la peluquería se cortó el pelo (típico), se depiló (aunque no pretende que nadie la vaya a tocar), se preocupa por la ropa, el maquillaje, quiere estar linda hasta para limpiar el inodoro; y obviamente, también tiene que ser la mejor madre del mundo! Tiene que soportar los berrinches, los grititos, estar siempre dispuesta a cambiar un pañal, a despertarse como con un resorte de la cama cuando el chico llora porque perdió el chupete, siempre sonriendo, siempre alegre, porque un hijo es una bendición y esta oportunidad de crecer es buena, porque las posibilidades todavía no llegaron, pero cuando lleguen…
Y todo ese tipo de estupideces que no llevan a otra cosa que a un ataque de pánico, una gastritis, una crisis nerviosa… en el mejor de los casos una gripe de la puta madre. Y mientras sufrimos en lo que parecería nuestro lecho de muerte (porque somos exageradas) llegamos a la cuarta etapa… ¿te suena TRISTEZA de nuevo?
Pero antes de continuar, quiero compartir con uds. Algo que seguramente las va a ayudar mucho a no sentirse mal consigo mismas.
Hacele lugar a todo lo que te pasa, porque cuanto más lo quieras tapar con sonrisas, va a desbordar peor. No lo ocultes, no TE LO ocultes. Nada de lo que sentís está mal, y además, no sos la única que lo siente. Nos pasa a todas. Ser mamá no es fácil. Ser mamá soltera no es fácil. Es difícil, es rompe bolas, es una mierda, sería todo más lindo si tuvieras un compañero con quien compartir la responsabilidad, pero no lo tenés, y tenés todo el derecho del mundo a estar triste, a enojarte, a sentirte mal, a colapsar. A fin de cuentas, lo único que importa es esto: ¿Vos amás a tu hijo? Listo, ya está.
1 comentario:
Me parece muy bueno eso de hacerse cargo de lo q sentis, porq la negacion es lo peor, ahi le pasas pesadillas a los menores, esos tienen mucha mas percepcion q los demas y absorven todas esas normas de conducta q no hacen mas q volverte un idiota.
besos ara , sos divina me gusto conocerte!!
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